miércoles, 25 de junio de 2014

MARÍA PÉREZ, DEPORTISTA BECADA POR LA FJD, RECORD DE ESPAÑA DE VUELO DE DISTANCIA EN PARAPENTE

María Pérez Gil (Cáceres 8 de julio de 1981). Profesora de FP en el IES Santa Lucía del Trampal de Alcuéscar. Deportista de parapente con grandes resultados a nivel nacional, entre los que se incluyen la Liga de Distancia de España en 2012 y 2013 en la categoría femenina. Recientemente ha realizado un vuelo desde Montánchez de más de 155 kms de recrrido continuado, atravesando toda la provincia de Badajoz para aterrizar en Jabuguillo (Huelva), lo que supone un record de España de la modalidad en féminas.

En primer lugar enhorabuena por su reciente record de España. ¿Qué se siente al alcanzar este tipo de logros? Siento sobre todo agradecimiento a mis compañeros de vuelo, que tanto me han enseñado y apoyado para conseguir este récord; especialmente a Javi Gil, instructor de la Escuela de Parapente Pangea, que fue el que me inició en este deporte.

¿Eres consciente de que lo has conseguido justo después del vuelo o hay que verificar las marcas de alguna manera? Cuando volamos, llevamos aparatos que graban nuestra trayectoria e incluso mandan nuestra posición y altura a un servidor para que cualquier persona pueda seguirnos a través del ordenador. Al aterrizar me sentí profundamente emocionada por haber conseguido hacer un vuelo tan bonito, pero no era consciente del número de kilómetros que había realizado. Fueron los pilotos que vinieron a recogerme y los compañeros del Club Parapente Extremadura, que me seguían desde sus casas, los que me dijeron que posiblemente fuera récord femenino de España. Al día siguiente envié el archivo del GPS para que la Real Federación Aeronaútica Española  estudiara el track y los espacios aéreos que había atravesado a lo largo de los 155 kilómetros para confirmarlo.

¿Era tu objetivo real conseguir el record cuando despegaste? Mi objetivo era llegar a Jerez de los Caballeros y pasar de los 100 kms., pero cuando ví que llegaba de sobra y que el día ofrecía mucho más, seguí avanzando hacia la Sierra de Aracena.

¿Tuviste alguna dificultad durante el vuelo? ¿En qué momento del mismo disfrutaste más? Tuve un momento difícil cuando llegué a Mérida. Había perdido mucha altura y necesitaba encontrar una masa de aire ascendente o térmica que me permitiera continuar el vuelo. Estudié el terreno bajo mis pies y ví una parcela junto a un arroyo donde habían quemado rastrojos y contrastaba con el resto del terreno a su alrededor, eso supone un perfecto generador  y disparador de térmicas. Cuando pasé por encima, sentí que el parapente se elevaba y conseguí alcanzar una altura de 2600 metros. Algo parecido ocurrió en Almendralejo. Esos momentos en los que este deporte pone a prueba tus conocimientos y concentración son los más bonitos y los que causan más satisfacción.


¿Desde cuando practicas parapente? ¿Qué te llamó la atención? Comencé a practicar el parapente hace tres años y medio, después de haber volado en un parapente biplaza en los Alpes franceses. Fue un vuelo maravilloso, con el Mont Blanc frente a nosotros y bajo nuestros pies ciervos que correteaban por los bosques de Chamonix. Me emocionó tanto la experiencia que cuando llegué a Extremadura después de las vacaciones, me apunté a un curso en la Escuela Pangea, de Cáceres.

¿Es necesario entrenar regularmente? Si tus vuelos son de recreo y en zonas sin grandes accidentes geográficos no, pero si se pretende volar en competición o hacer vuelos de distancia, es imprescindible una formación y estudio de meteorología y de las zonas de vuelo, además de un entrenamiento regular que favorece sin duda el control del parapente.

¿Cómo le explicarías a alguien qué sensaciones se tienen en el aire? Es difícil explicarlo. Sientes libertad, ingravidez, emoción... Merece la pena volar en biplaza y sentirlo en primera persona.

¿Qué tal está el nivel de los deportes aéreos en nuestra región? En parapente hay un nivel bastante bueno. Tenemos varias zonas privilegiadas para la práctica de este deporte, como el Pitolero, en el Valle del Ambroz, La Parra y sobre todo Montánchez, desde donde se están haciendo vuelos espectaculares esta temporada.

Entre otros retos, te has propuesto atravesar Extremadura de Norte a Sur en varias etapas. ¿En que fase de desarrollo se encuentra este desafío? Así es, la Fundación Jóvenes y Deporte me apoyó durante el 2013 para desarrollar el desafío Extremaire. El año pasado no pude completar todo el trayecto, pero este año voy por buen camino. Todavía estamos a mitad de temporada y ya he conseguido atravesar la provincia de Badajoz con un solo vuelo. Pretendo completar el reto a lo largo del mes de julio.


¿Qué te parece el apoyo de la Fundación a este tipo de iniciativas singulares y deportes minoritarios? Me parece una iniciativa fantástica, porque además de ayudar a los deportistas, fomentan el acercamiento de los jóvenes a estas disciplinas más desconocidas.

Del mismo modo y como consecuencia de esta Beca, desarrollas junto a ellos una serie de actividades en centros educativos extremeños, ¿en qué consisten? En las charlas impartidas en los centros, he explicado al alumnado nociones básicas del parapente y sus modalidades, les mostré vídeos explicativos y llevé todo el material de vuelo para que los alumnos lo pudieran tocar y conocer de cerca.

¿Qué tal es el trato con los alumnos? ¿Muestran interés? Estuvieron muy atentos a todas las explicaciones. Les impresionó ver los vídeos que les mostré y me bombardearon a preguntas cuando terminé la explicación. ¡Un público perfecto!

¿Qué dudas te plantean en las sesiones que realizas en los colegios? Me preguntaban de todo: si se tarda mucho en aprender a volar, si comemos y bebemos mientras volamos, qué pasa si tenemos ganas de orinar a qué altura y distancia máxima he llegado, dónde su puede aprender a volar... y ¡cómo no! una pregunta que nos hace mucha gracia a los pilotos de parapente: “¿Qué pasa si se acaba el aire?” 

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